sin piel alguna

domingo, julio 18, 2004

¿gajes del oficio?

Lo que no quiero es que sea un ejercicio, un lugar común u obligación; quiero sentarme aquí y que no sea mi inteligencia la que escriba, quiero que sea más bien  feudo de mis emociones.
 
El día de ayer se me partió en dos; la primera parte, una ruta de bicicletas de alrededor de 70 kms, rutina casi diaria en mi existencia. Lo destacable es él, mi compañero de aventuras, no mencionare su nombre por si acaso en este pueblo que habito, hay algún otro adicto a los blogs.
 
Él, no tendría porque salir conmigo, tiene 20 y yo friso los 38; sin embargo, es mi compañero más frecuente y lo disfrutamos, es una relación extrema porque  es difícil acercarse a alguien que sabes te desea y tu deseas cuando hay un muro de prohibiciones. Estas derivan de otros afectos, más arraigados y bellos; cuando  amo soy fiel, no me lo impongo como compromiso es que, se me deshacen esas ganas de estar viendo para los lados que me frecuentan cuando ando despejado de ese sentimiento.
 
Él sé que puede desbaratar eso y hundirme; me he visto antes en estas confrontaciones y nunca  he ganado, cuando sucumbo las más de las veces escapo. Soy adicto y mis rutas de escape son heavy; caminos de perdidas extremas, de todo o nada, donde, por supuesto siempre salgo sin nada. Me preocupa pues la gente de N.A me ha enseñado a distinguir el momento en que uno esta preparando una recaída. Seria un desastre después de 6 años de sanidad. Debería alejármele como lo hago de los sitios y de las personas que consumen drogas, pero no lo haré. Aquí esta planteado también su bienestar.
 
 El que tiene que manejar esto con cuidado soy yo, me corresponde por haber vivido más. Además, es parte de nuestro club de ciclismo. Es su deporte, su pasión  como lo es la mía  y no seria justo que, alejándome,  lo aleje del grupo.
 
Hemos hablado y dice entender. Yo, igualmente, digo tenerlo claro. Pero el fuego esta allí, latente, al acecho y creanme, soy paja seca, volátil y él también.
 
La segunda parte del día fue un desastre, mi hermano menor y socio, es estresante al 2000 %. Lo sabía y cometí la huevada de asociarme con él sin necesidad. Su principal problema es su tono de voz, es de altísimos decibeles, aun cuando habla y eso me causa perturbación; herencia de una infancia donde los gritos llegaban antes que el desayuno. Su otro problema, e igual de grave, es que cuando se enciende no escucha ni razona.
 
 Esta recién preñado; su novia, una chica virtual que conoció a través de internet, se puso panza en el primer encontronazo. Hablo de que viven a 800 kilómetros de distancia; por supuesto, me tengo que calar diariamente las ansiedades de la excelente puntería reproductiva del hermanito menor; vive obstinado, porque entiendo querrá estar al lado de quien lo liga, y por toda vaina o pequeñez organiza bronca.
 
Lo peor es que no hay forma de que entienda que hay turnos de trabajo. Yo, cuando andamos en su turno ni porto por el negocio, pero el muy cabrón, una bola de mierda de 1.93cms sin mas nada en que ocupar el tiempo libre, se la pasa clavado de cabeza allí las 16 horas diarias que abrimos. No se como lidiar contra este abuso pero algo deberé hacer. Me afecta mi salud emocional y espiritual ver a alguien tan grande alterado permanentemente en un espacio de apenas 30 metros cuadrados.

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