lo más bello que hay
Me pasó de nuevo y me sentí ruin. Es un puto pero, es un muchacho también. Me encandilaron sus ojos y sus labios, la forma apasionada de besar y su desamparo, anda por allí a lo que jugamos todos a su edad, comiéndose el mundo y guardando sombras. Me sentí ruin, porque, aunque podría serlo, no es mi tipo, no me gusta la grasa en exceso y él la tiene, aun así ensaye; el quería sexo, yo, sus besos y juventud; el quería sexo pero el único sexo que pudiera practicar con él, él no quiso practicarlo. Partió triste, dejo escapar estas escuetas palabras: “siempre me pasa lo mismo” pensé; “no me extraña”.

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